30.000 FAMILIAS DEL CHAPARE APUNTALAN LAS EXPORTACIONES DE BANANA

El primer racimo cae sobre los hombros del cosechador mientras la humedad de la mañana aún cubre las hojas del bananal. A pocos metros, otro grupo selecciona cuidadosamente la fruta que recorrerá más de 2.000 kilómetros, desde Chimoré los supermercados de Argentina, Uruguay y Chile. El movimiento es constante no falta trabajo.  Y cada racimo debe cumplir un protocolo casi quirúrgico antes de abandonar el Trópico de Cochabamba. En esta industria no hay improvisaciones. Sin embargo, esta escena cotidiana permanece opacada por una imagen que durante décadas definió a la región: la coca.

El Chapare carga con un estigma que opaca otra realidad.  Pero lejos del debate político y de los titulares asociados al narcotráfico, más de 30.000 familias han construido, con orgullo, una economía legal que exporta, genera divisas y sostiene miles de empleos. La banana se ha convertido en una de las principales cartas de presentación de esta región y, según productores y especialistas, su verdadero potencial apenas comienza a vislumbrarse.

Industria que crece en silencio

La Asociación de Productores de Banano (Asproban) es la raíz de esta historia que comenzó en 1990, cuando un grupo de agricultores decidió apostar por un cultivo que entonces parecía una alternativa modesta. Más de tres décadas después, ese esfuerzo derivó en Expaca, una empresa exportadora integrada actualmente por 22 productores que cultivan alrededor de 130 hectáreas y envían fruta cada semana a Argentina, Uruguay y Chile.

Pero la empresa representa es una parte de una actividad mayor. De acuerdo con Javier Vilcaez, presidente de Asproban y Expaca, alrededor de 30.000 familias dependen de la cadena bananera en el Trópico de Cochabamba.

“Tenemos que hacer conocer que el Trópico no es solamente coca”, afirma. Para el dirigente, esa percepción limita el reconocimiento de una actividad que durante años ha logrado abrir mercados internacionales gracias al cumplimiento de estrictos estándares de calidad.

“La primera fuerza de exportación de banano está en el Trópico. Traemos divisas para el país”, resume el productor.

En un momento en que Bolivia enfrenta una marcada escasez de dólares, la importancia de las exportaciones adquiere un peso estratégico. Cada contenedor que cruza la frontera representa ingreso de divisas frescas para la economía nacional, un aporte que el sector considera insuficientemente valorado por las políticas públicas.