La Policía Boliviana intensificó las investigaciones sobre el clan de sicarios conocido como ‘Los Tiones’, considerado uno de los grupos criminales con mayor influencia en la frontera entre Bolivia y Brasil, tras una serie de ataques armados que en menos de una semana dejaron un saldo de nueve personas fallecidas en distintos puntos del departamento de Santa Cruz. Informes policiales conocidos por EL DEBER apuntan a que la escalada de violencia estaría relacionada con una disputa entre las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), enfrentadas desde hace años por el control de rutas utilizadas para el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas.
Los hechos más graves se registraron en el municipio fronterizo de San Matías, donde, en apenas dos días de la pasada semana, cinco personas perdieron la vida en ataques atribuidos al crimen organizado. Posteriormente, durante el fin de semana, otras dos personas fueron asesinadas en circunstancias que también son investigadas por las autoridades y que fortalecerían la hipótesis de una pugna entre grupos delictivos transnacionales que operan en la región.
A estos hechos se suman dos ejecuciones ocurridas en Yapacaní, igualmente vinculadas al crimen organizado, aunque, según las primeras investigaciones, no guardarían relación directa con el conflicto entre el PCC y el Comando Vermelho.
La cadena de hechos violentos comenzó el 29 de julio en la estancia Campo Nuevo, ubicada en la provincia Ángel Sandóval. Un grupo de hombres fuertemente armados irrumpió en el predio y abrió fuego contra las personas que trabajaban en el lugar. Como consecuencia del ataque fallecieron Manuel Égüez Hurtado, Denys Espinoza Pedraza y Luis A. Rapp, mientras que Rildo Pillay, quien resultó gravemente herido, murió un día después en un centro médico de Cáceres, Brasil.
Durante el ataque, la esposa y la hija del propietario de la estancia fueron retenidas por los agresores y trasladadas contra su voluntad. Horas más tarde ambas fueron liberadas sin presentar lesiones de gravedad. De acuerdo con reportes de inteligencia policial, el verdadero objetivo del atentado habría sido Jhonny A.P., quien, según las investigaciones, tendría vínculos con personas relacionadas con el Primer Comando Capital (PCC).
La violencia continuó al día siguiente, cuando una comisión del Centro Especial de Investigación Policial (CEIP), desplazada hasta la zona para esclarecer la masacre, fue emboscada en la comunidad de Ascensión de la Frontera. En el ataque murió el subteniente Gerson Salazar Aliendres, mientras que otros dos efectivos policiales resultaron heridos por impactos de bala.
Los atacantes también incendiaron la patrulla oficial y se llevaron el cuerpo del oficial fallecido, lo que dio inicio a un amplio operativo de búsqueda que movilizó a unidades especializadas de la Policía Boliviana y de las Fuerzas Armadas. Tras casi 48 horas de rastrillajes, el cuerpo fue hallado el 1 de agosto, semienterrado en la hacienda La Purísima, sobre la carretera que conduce a Las Petas. A aproximadamente un kilómetro del lugar, los investigadores localizaron una pista clandestina que presuntamente era utilizada como centro de operaciones por organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas.
Los restos del subteniente Salazar fueron trasladados posteriormente a Santa Cruz de la Sierra a bordo de un helicóptero de la unidad Diablos Rojos de la Fuerza Aérea Boliviana, donde recibió honores por parte de la institución policial.
La sombra de ‘Los Tiones’
Las investigaciones apuntan nuevamente al clan ‘Los Tiones’, organización señalada desde hace varios años por la Policía como responsable de asesinatos por encargo, ajustes de cuentas y otros hechos violentos registrados en la zona fronteriza entre Bolivia y Brasil.
El grupo era liderado por el ciudadano brasileño Amarildo Gomes de Aruda, conocido con el alias de ‘Tión’, quien permanecía refugiado en San Matías y falleció en abril de 2024. Mientras las autoridades de Bolivia y Brasil sostuvieron que murió a causa de un infarto derivado de complicaciones renales, allegados al presunto narcotraficante afirmaron que fue víctima de una muerte violenta, versión que nunca fue confirmada oficialmente.
Su fallecimiento habría provocado una reconfiguración de las alianzas entre las organizaciones criminales que operan en la frontera. Informes de inteligencia elaborados en 2024 situaban a Gomes de Aruda como un operador cercano al Primer Comando Capital (PCC); sin embargo, las pesquisas más recientes buscan determinar si el clan ‘Los Tiones’ pasó posteriormente a actuar en coordinación con el Comando Vermelho, principal rival del PCC, lo que explicaría parte de la actual escalada de violencia.
Dentro de la investigación, la Policía identificó como presunto cabecilla de la emboscada contra los efectivos del CEIP a Adán Licer Olivera Barbery, alias ‘Grillo’, quien permanece prófugo y es intensamente buscado por las fuerzas del orden. En tanto, Luis A. Ch. fue aprehendido y es investigado por su presunta participación en los hechos.
El saldo de la semana también incluye el hallazgo de dos jóvenes decapitados en Yapacaní, un hombre que fue asesinado a balazos en un local de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y el homicidio del veterinario brasileño Denar Parada, ocurrido en San Ignacio de Velasco tras las actividades por el aniversario de esa población. Aunque estos últimos casos aún son investigados de manera independiente, las autoridades consideran que reflejan el incremento de la violencia vinculada al crimen organizado en el departamento y mantienen abiertas varias líneas de investigación para establecer si existe alguna conexión entre estos hechos y las organizaciones criminales que disputan el control de la frontera oriental del país.














