INVESTIGACIÓN VINCULA EL BOLEO CON UN RIESGO CINCO VECES MAYOR DE CÁNCER BUCAL

Nivel de Montero identificó que el boleo, práctica que consiste en mascar hoja de coca junto con diversos aditivos, incrementa hasta 5,47 veces el riesgo de desarrollar cáncer de cavidad oral, convirtiéndose en el principal factor de riesgo detectado durante la investigación, incluso por encima del tabaquismo y la exposición a agroquímicos.

Los resultados aclaran que la investigación no atribuye el riesgo a la hoja de coca en sí, sino al efecto combinado de los aditivos empleados durante el boleo y al contacto prolongado de esta mezcla con la mucosa bucal, lo que podría provocar lesiones que, con el tiempo, evolucionen hacia un cáncer.

La investigación fue impulsada por el Servicio de Oncología del Hospital de Montero con el propósito de identificar factores asociados al cáncer de cavidad oral y fortalecer las estrategias de prevención y diagnóstico temprano en la región.

El estudio surgió a partir de una campaña gratuita de detección precoz realizada entre el 13 de abril y el 10 de mayo de 2025, iniciativa que posteriormente se amplió con una segunda cruzada médica en la provincia Velasco.

El boleo, principal factor de riesgo

Como parte de la investigación fueron evaluados 56 pacientes, de los cuales ocho fueron diagnosticados con cáncer de cavidad oral. Los especialistas realizaron un seguimiento clínico detallado y analizaron múltiples variables mediante herramientas estadísticas para establecer los factores asociados con la enfermedad.

El análisis utilizó la metodología conocida como razón de posibilidades (Odds Ratio u OR), ampliamente empleada en investigaciones epidemiológicas para determinar la fuerza de asociación entre un determinado hábito y una enfermedad.

Los resultados mostraron que las personas que practicaban regularmente el boleo presentaban un OR de 5,47, lo que significa que tenían 5,47 veces más probabilidades de desarrollar cáncer bucal en comparación con quienes no mantenían ese hábito.

Asimismo, la edad también apareció como un importante factor de riesgo. Las personas de 60 años o más registraron un OR de 5,00, reflejando una asociación significativa entre el envejecimiento y la aparición de este tipo de tumor.

Del total de casos positivos detectados, seis de los ocho pacientes (75%) eran consumidores habituales de coca con aditivos, dato que fortaleció la hipótesis planteada por el equipo investigador.

El estudio también determinó que el boleo desplazó a otros factores tradicionalmente asociados al cáncer bucal, como el consumo de tabaco o la exposición prolongada a agroquímicos.

Lesiones principalmente en la lengua

La investigación identificó que la mayoría de los pacientes diagnosticados eran hombres.

En cuanto a la localización de los tumores, el 37,5% se encontraba en la lengua, seguida por otras estructuras de la cavidad oral (25%), las encías (25%) y la mucosa del labio inferior (12,5%).

Los especialistas explican que estas zonas coinciden con los lugares donde la mezcla de coca y aditivos permanece durante largos periodos de tiempo, favoreciendo una irritación constante de la mucosa.

Primer estudio que identifica esta asociación

El jefe del Servicio de Oncología del Hospital de Montero, Sebastián Risso, explicó que se trata del primer estudio realizado en Bolivia que documenta científicamente al boleo como un factor de riesgo para el cáncer de cavidad oral.

«Esta campaña es muy importante para nuestro hospital porque es la primera vez que se determina que el boleo se convierte en un factor de riesgo para desarrollar cáncer de boca. Si bien el acullico es una práctica cultural, pareciera que el boleo, es decir, mascar coca con los aditivos que se colocan, asociado al tiempo prolongado de contacto con la mucosa, provoca lesiones que a largo plazo pueden derivar en cáncer», afirmó.

El especialista insistió en que los hallazgos no responsabilizan directamente a la hoja de coca, sino al efecto que generan los aditivos empleados durante el boleo, además de la irritación mecánica y química mantenida durante años sobre los tejidos de la boca.

Risso señaló que todavía no existen investigaciones que determinen con precisión la composición química de todos esos aditivos, aunque indicó que algunos podrían contener derivados del petróleo, aspecto que deberá ser investigado en futuros estudios.

Diagnóstico tardío

Uno de los aspectos que más preocupa al equipo médico es que la mayoría de los pacientes llega al hospital cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada.

Durante la campaña de detección, todas las personas que presentaban lesiones sospechosas fueron sometidas a biopsias para confirmar el diagnóstico.

«Más del 50% de los pacientes llegó en estadios III y IV. El resto pudo ser intervenido quirúrgicamente de manera oportuna», explicó Risso.

Según el especialista, detectar el cáncer en sus etapas iniciales incrementa considerablemente las probabilidades de curación y permite realizar cirugías menos invasivas.

En cambio, cuando el tumor se descubre en fases avanzadas, el tratamiento se vuelve mucho más complejo e incluye quimioterapia, radioterapia y procedimientos quirúrgicos de mayor magnitud.

Un caso que marcó al equipo médico

Entre los pacientes atendidos durante la investigación, uno de los casos que más impactó a los profesionales fue el de un joven de 33 años que comenzó a practicar el boleo cuando apenas tenía 12 años.

El paciente llegó al hospital con un tumor avanzado que le impedía alimentarse normalmente y le ocasionaba frecuentes hemorragias.

Pese a los esfuerzos del equipo médico, el joven falleció como consecuencia de la enfermedad.

Desde 2024 hasta la fecha, el Servicio de Oncología del Hospital de Montero ha registrado alrededor de 60 pacientes con cáncer de cavidad oral, cifra que motivó la realización de campañas masivas de detección temprana.

La cirugía, la mejor oportunidad de curación

El cirujano oncólogo Leonardo Jiménez, integrante del equipo de investigación, señaló que la cirugía continúa siendo el tratamiento con mayores probabilidades de éxito cuando el cáncer es diagnosticado de manera oportuna.

Explicó que los pacientes detectados en etapas iniciales pueden ser sometidos a intervenciones relativamente sencillas, mientras que quienes llegan con tumores avanzados requieren primero quimioterapia y radioterapia para reducir el tamaño de la lesión antes de una cirugía más compleja.

Posteriormente interviene un equipo multidisciplinario encargado de la reconstrucción y recuperación funcional del paciente.

Como ejemplo, recordó el caso de un paciente de 35 años, detectado durante una campaña realizada en Saavedra, quien fue diagnosticado en fase inicial y logró superar la enfermedad tras una cirugía de apenas media hora.

Telesalud facilita el diagnóstico

La responsable del Programa Nacional de Telesalud, Daniela Urdanivia, informó que gran parte de los pacientes diagnosticados vive en comunidades rurales alejadas, donde el acceso a especialistas resulta limitado.

Para reducir tiempos y facilitar la atención, los profesionales utilizan el sistema nacional de telesalud, mediante el cual especialistas evalúan fotografías clínicas de las lesiones o realizan consultas en tiempo real con médicos que atienden a los pacientes en sus comunidades.

Cuando el especialista determina la necesidad de una biopsia o tratamiento presencial, el sistema genera automáticamente la reserva de la consulta para agilizar la atención.

Actualmente, durante una nueva campaña desarrollada en San Ignacio de Velasco, ya fueron detectados 10 pacientes con lesiones sospechosas. Cuatro fueron evaluados mediante teleconsulta en tiempo real y seis a través de consultas diferidas. Las biopsias están programadas para el 14 y 15 de agosto.

Los médicos señalaron que muchos de los pacientes identificados mantienen el hábito del boleo desde hace más de una década.

Falta de especialistas limita la atención

El Servicio de Oncología del Hospital de Tercer Nivel de Montero funciona desde marzo de 2023 y, desde diciembre del año pasado, cuenta con una sala de quimioterapia que permite atender a pacientes del Norte Integrado sin necesidad de trasladarse hasta Santa Cruz de la Sierra.

No obstante, los profesionales advierten que aún existe una importante limitación para ofrecer tratamiento integral, ya que, pese a contar con un acelerador lineal, el hospital no dispone del personal especializado necesario para poner en funcionamiento el servicio de radioterapia.

Según los médicos, Bolivia enfrenta un déficit de radiooncólogos y otros profesionales especializados, por lo que actualmente los pacientes que requieren radioterapia deben ser derivados al Hospital Oncológico o al Centro de Medicina Nuclear de Pampa de la Isla.

Señales de alerta

Sebastián Risso explicó que el principal síntoma del cáncer de cavidad oral es la aparición de una llaga o úlcera que no cicatriza después de dos semanas, especialmente en la lengua, el interior de las mejillas o cualquier otra parte de la boca.

Advirtió que el boleo provoca adormecimiento de la mucosa, por lo que muchas personas no sienten dolor y retrasan la consulta médica hasta que presentan dificultades para comer, hablar o experimentan sangrados.

Finalmente, el especialista exhortó a la población a disminuir o abandonar este hábito y acudir inmediatamente al médico ante cualquier lesión persistente en la boca.

«Al principio no teníamos evidencia científica que respaldara esta asociación; hoy ya contamos con datos que la documentan. Nuestro llamado es a reducir o abandonar el boleo y acudir de inmediato al especialista si aparece una llaga que no cicatriza. Detectar el cáncer a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte», concluyó.