Tras un mes y medio de escalada del conflicto en Medio Oriente, Estados Unidos e Irán acordaron este martes un alto el fuego de dos semanas, menos de dos horas antes de la fecha límite fijada por el presidente Donald Trump, que había prometido aniquilar a “toda una civilización”.
Esa amenaza, que según los críticos podría constituir un crimen de guerra de llevarse a cabo, parece haber sido evitada por ahora en el último momento.
Sin embargo, persiste una profunda división entre ambos países, que presentaron la tregua temporal como una victoria propia.
El alto el fuego es un punto de partida para futuras negociaciones, y queda por ver qué términos finales podrían incluirse en una propuesta para poner fin definitivamente a una guerra que ha trastocado Medio Oriente y ha provocado una histórica crisis mundial del petróleo.
